miércoles, 28 de diciembre de 2016

De potrillos y jóvenes caballos



Es muy común pensar que los caballos se sienten seguros debido a la situación jerárquica de su grupo, de la manada o su banda y es por esto que se suele decir que los caballos necesitan un líder, una yegua madrina o una jerarquía clara. Por lo que he observado en los caballos y su naturaleza social dudo que esto sea así, creo más bien que es la familiaridad -la afectividad, los lazos sociales, la convivencia y el conocimiento de sus compañeros - lo que le da seguridad a un caballo.
Por eso es necesario tener claro cómo los movimientos y separaciones de los caballos jóvenes y potrillos pueden afectar la vida de estos y su desarrollo psicoemocional.
En general, lo ideal sería que los caballos en cautiverio vivan con su madre como mínimo hasta los dos años aproximadamente, por decir un tiempo en el que estarían más preparados para una separación. Este período les permitirá que terminen de desarrollar ciertos aspectos emotivos y psicológicos que ellos necesitan.



Los caballos, al vivir en territorios amplios en los cuales se mueven casi de continuo, al no tener una casa o una madriguera, un lugar seguro -desde un punto de vista práctico- van generando seguridad a través de recorrer los mismos senderos, de ocupar periódicamente los mismos espacios de pastura, de esparcimiento o de cría, de beber en las mismas aguadas, saber dónde encontrar plantas medicinales, o sea la seguridad de conocer en profundidad su territorio. Pero bien, los territorios son casi siempre amplios y ellos de todas maneras están casi en continuo movimiento, alejándose o acercándose a las fuentes de agua suelen caminar varios kilómetros al día. Esa situación y su naturaleza social (debemos pensar en mamíferos como nosotros) hace que el cuerpo de su madre sea para las crías el “lugar” seguro, el “lugar” donde los potrillos se sienten protegidos. La cercanía constante de la madre, la teta, es su “casa”, su lugar familiar y seguro, lo mismo que la compañía de sus parientes y compañeros de manada.


Las separaciones de los potrillos son generalmente antes de los dos años, o incluso antes del año, que casualmente es el período en que ellos adquieren esa madurez sicológica y afectiva para comenzar a sentirse seguros y aventurarse en el ámbito de las relaciones sexuales. Es a partir de ese momento que lo potros comienzan a molestar e intentar montar a la hembras y las potrancas han comenzado un tiempo antes con sus ciclos de celo. El tiempo en que los potros comienzan a ser desplazados de sus bandas y se unen a las de solteros y las potrancas pueden llegar a migrar o formar parte de otras bandas - si son abducidas por algún macho vecino o joven- dependiendo de distintos factores.
Esta situación de separación temprana suele ser bastante terrible para los caballos nacidos en cautiverio y es algo que debemos tener en cuenta para que no ocurra. Utilizando un poco el sentido común piensen que en realidad esta situación de separación temprana del potrillo tiene una función y un sentido que no es solo la cuestión del pronto uso del vientre de la yegua para la cría comercial de caballos. No es solo una cuestión práctica de manejo de Haras. Esta interrupción del vínculo con la madre, la familia y el grupo terminan, también, generando un tipo de caballos mucho más vulnerables y dóciles. Por la carencia de contención, familiaridad, afecto y compañía de su grupo son, al fin, más propensos a la manipulación.


No debemos olvidar que (al igual que con los seres humanos) las metodologías de enseñanza o de trato en general son y han sido históricamente autoritarias, no las de la cooperación o la comprensión, ni las de la ayuda al desarrollo del otro o su empoderamiento o el reconocimiento de su libertad, sino lo contrario. Siempre se ha buscado de manera intencional o no, consciente o inconsciente la dependencia, la debilidad para poder tener un fácil manejo de los individuos, pues un individuo adulto con una gran seguridad en sí mismo puede causar problemas, tener desobediencias, rebeldías, etc. Esa es nuestra lógica, la lógica de la dominación. Nuestra lógica “humana” y nuestra lógica social. Es fácil de entender que esto sea lo que guíe los manejos respecto de los seres que queremos controlar, tener en cautiverio o que nos sirvan. Deseamos que sean manejables y no tener dificultad al moldear sus conductas y sus vidas.


Por supuesto, creo que nosotros no queremos eso sino seres completos, seres confiados de sí, seres que conocen su poder. Somos nosotros los que estamos a disposición de su desarrollo, pues deseamos los mejor para ellos, no tratamos de convertirlos en seres obedientes y sumisos o inseguros y fáciles de manejar, sino en seres sanos, confiados y empoderados. 





Fotografía Mariana Domic

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Los Caballos. Amor y control



En esta antigua fotografía, (al igual que en la anterior que fue retirada por pedido de autor - pido disculpas a Miron Bococi por la confusión respecto de los derechos de uso de su imagen) pueden verme durante el trabajo con un caballo de carreras que se lanzaba atacando de manos. Lo que se ve es una corrección ante un intento de llevar sus cascos a mi cabeza, a lo cual respondo " sshhh!, esto no puedes hacerlo". Es una corrección rápida con el ramal. Interpongo mi presencia y mi postura a su animosidad. Esto sería como tratar de corregir a un niño violento con represión o incluso violencia y nada tiene que ver con lo que haría hoy día en la misma situación pues he descubierto que hay otros caminos para enseñar a los caballos respeto. Esto es en principio, respetándolos.


Hoy día, la mayoría de las veces, el valor junto a los caballos no tiene que ver con grandes hazañas, ni la fuerza con poderosos saltos. Ni siquiera con reconocerse equivocado desde toda la vida respecto de lo que entendíamos sobre ellos. El valor y la fuerza es muchas veces poder, al estar con ellos, tener el coraje y la voluntad de reconocerlos y comenzar nuestra relación de nuevo. 
Se necesita confianza -y tal vez un poco de fe en el otro o en el amor- en que no hay otro camino mejor que el del respeto y la libertad. En definitiva sin esa confianza y algo de valor sucumbimos ante el miedo o pequeños temores y comenzamos a controlar a nuestro amigo caballo. Pero el control es lo contrario a la libertad e incluso contrario al amor. El miedo y la intolerancia nos han llevado muy lejos de la comprensión de los caballos. El caballo es un animal grande y fuerte y eso intimida a mucha gente, es por eso que existen tantos métodos de control. Y esto no es solo consecuencia de algo histórico, que viene de la tradición y que está cambiando hoy. Todo lo que se conoce sobre los caballos hoy día se está usando para crear nuevos métodos de control. Solo analicen las nuevas domas naturales, racionales, no violentas o similares y verán gran cantidad de conocimiento sobre cómo “son” los caballos, aplicado a su sometimiento y su control. Aun en estos nuevos y bien intencionados intentos de relación, lo que prevalece es el miedo. Este nos lleva al control y lejos de la comprensión y del amor.



Me vino a la mente la frase de esa canción de Bob Marley que dice "liberémonos de la esclavitud mental, solo nosotros mismos podemos liberar nuestra mente”. Y pensaba en todas esas personas que en realidad no creen en el amor, o sea, no creen que los caballos puedan ser enseñados sin violencia, no creen que los caballos puedan entender sin que se los obligue, no creen en que los caballos puedan ser tratados como otro y como seres, con todas las posibilidades de elección y aprender a llevar un jinete en su espalda, a hacer los elementos que Alexander Nevzorov muestra o que nosotros hacemos con nuestros caballos. Esa es la verdad, ellos están esclavizados a la idea de que los caballos deben ser sometidos u obligados de alguna manera. En el fondo no confían y no creen en otras maneras. Es realmente muy interesante. Cuando alguien empieza a confiar, a creer y empieza a darle libertad a su caballo es porque cree en esa libertad. Es porque se esta dando la libertad a sí mismo de poder pensar de otra manera. Libertad de creer, libertad de amar, libertad de encontrase con el otro sin obligarlo, empujarlo o forzarlo. Con paciencia, con amor, con confianza. Haciendo cosas por el otro sin estar forzándolo a que nos de respuestas, sin esperar resultados, no esperando devoluciones. Creo que el primer paso hacia la libertad o el amor o "hacia la libertad en el amor" es ese, es dar desde el corazón y si el caballo nos da, a su vez desde su libertad, entonces, bienvenido. Pero hay gente que no puede darse esa libertad, que están esclavizados a la necesidad de controlar, de obtener, de estar seguros de que su caballos les van a dar lo que ellos están deseando, aunque no lo merezcan, aunque no hayan dado nada a cambio, aunque no hayan sido lo suficientemente amables o amantes para darle al otro la seguridad del respeto, la paciencia para enseñarle, el servicio al cuidarlo y la comprensión al tratar de hacernos comprensibles.



David Castro, autor de El Silencio de los Caballos 

Foto 1: Ina
Foto 2: Mariana Domic

martes, 15 de noviembre de 2016

Romper el estereotipo

Me han enviado hace poco un video de alguien que hace shows con sus caballos para que les diga si eso que se muestra es igual o similar a lo que yo propongo o a lo que se ve en las películas de Alexander.



"Todo lo que tiene que hacer es simplemente pensar y pensar, para romper con el estereotipo. Entonces serán posibles muchas cosas.”
                                            Alexander Nezorov

El paso que propongo para “romper el estereotipo” es el abandono de las técnicas. Por esto es que la enseñanza de mis cursos incluye un profundo análisis de la relación hombre-caballo. Durante toda esta etapa, nos dedicamos al análisis de los distintos métodos de doma-entrenamiento que han existido y existen hoy día. De esa manera, no solo se hace clara la contradicción existente en las metodologías ecuestres, con sus distintas técnicas de amanse o aproximación al caballo, sino también, lo innecesario de estas, la violencia oculta, la falacia de sus promesas de amistad y respeto y la búsqueda última de control de los caballos.

Como lo he explicado en muchas oportunidades, casi la totalidad de aquellas técnicas existentes son atajos para lograr un cierto control del caballo o de sus habilidades. El abandono de esta actitud conlleva la búsqueda de una relación franca y sincera con ese otro ser con el que quiero establecer contacto, en este caso, el caballo. La amistad verdadera se construye de otra manera y no hay técnica que sirva para el encuentro con el otro.

Una relación sincera, plena, franca con otro ser, no puede estar guiada por las modas, el utilitarismo o el egoísmo. Cuando eso ocurre no estamos hablando de ese íntimo contacto de alma a alma.

En busca de la comprensión del otro (el caballo, en este caso), el aprendizaje es una de las maneras (posibles o correctas) además de la empatía. La empatía es importante pero el aprendizaje es una de las herramientas clave. El aprendizaje sobre el otro, sobre el significado de sus acciones, el mensaje de sus gestos... eso nos va a dar una idea de la relación entre su comportamiento y lo que éste expresa. Todo esto es un aprendizaje que hacemos para una mejor comprensión del otro. Muchas veces al interponer nuestros anhelos o nuestras ideas, veo que hacemos un recorte de la realidad. En este camino el auto engaño, la fantasía, la falacia, los eufemismos simplemente no nos van a ayudar, más bien nos alejan, nos impiden la comprensión y dificultan el aprendizaje. A partir de aprender como el otro (el caballo) ve el mundo, entiendo que podríamos interpretar de manera aproximada su realidad, pero si esta interpretación tiene por fin último la satisfacción de nuestra fantasía personal, será muy difícil ver las cosas de manera “objetiva” (o entender la subjetividad del otro). No por nada, en el libro El silencio de los caballos traté de explicar este concepto de ponerse al servicio del otro, esta idea de la que hablo sobre colocarse por debajo (understand)1 para poder aprender del otro y su mundo. Cuando nuestro deseo (sea este deseo el resultado de un anhelo personal o un “mandato” histórico-social) de que el caballo nos sirva al propósito que le hemos asignado en nuestra mente tiene características performativas, toda la comprensión de la situación real, la comprensión del otro o de su comportamiento puede perderse en una fantasía.
La idea de que el caballo “juega” con el bridón en su boca, o que la baba espumosa en la boca del mismo es indicio de algo sano, o incluso la idea de una renombrada etóloga de que “el caballo atado patea porque le tomamos por sorpresa y no puede vernos”, pueden ser un claro ejemplo de lo que es una interpretación forzada de un comportamiento o un hecho.
Con todas sus incidencias y su complejidad sé que no es fácil entender en profundidad esto, pues se ha naturalizado de manera inconsciente la actitud utilitaria respecto de los caballos. Por esto digo que el cambio mayor debe ocurrir en las personas y no en los caballos, pues aun queriendo un cambio en nuestras maneras de interactuar con ellos es difícil para muchas personas abandonar el deseo de que sus caballos les “sirvan para algo”.
El supuesto de que existe una técnica, un método o un instrumento para alcanzar la relación soñada con un caballo es una fantasía corriente hoy día en la new age ecuestre.
Me encuentro una y otra vez con la situación de tener que explicar esto a muchas personas, incluso a algunas a quienes no se les ocurriría nunca pensar de esta manera en otros aspectos de sus vidas.


Parafraseando a Casilda Rodrigañez, esta experiencia proporciona el conocimiento de que las técnicas son aspectos secundarios, y que lo esencial de la relación y de la capacidad de diálogo entre humano y caballos, es el deseo de complacer al otro. Refiriéndome a los resultados que suelen verse (en shows o demostraciones ecuestres), que son lo más conocido, creo que todo el mundo sabe que se pueden enseñar todos los trucos o incluso todos los elementos de la Haute Ecole clásica, y ni rozar siquiera la experiencia de una relación espontánea guiada por el respeto, el dialogo, o el interés libre de presión o soborno. Los trucos por sí mismos no nos transforman por dentro ni producen diálogos entre caballo y persona. Sólo lo hacen en la medida en que ayudan a la inducción o producción de un lenguaje común y de un vínculo sano. Uno puede estudiar durante años las técnicas y volverse un maestro en ellas, pero en definitiva uno al final será el mismo de hace veinte años, con mayores habilidades en trick training, cliker o en doma natural. El interés en el caballo como alguien con quien deseamos vincularnos, antes de guiarnos hacia cualquier truco, debe ser tal que sólo con producirse ese vínculo, nos satisfaga y nos realice. Ahí es donde se va operando el cambio real necesario en las personas.
''La cuestión es que el principal secreto de una relación especial con el caballo, lo que confiere al hombre las habilidades sorprendentes para educarlo, consiste en el hecho de que no hay ningún secreto.
La verdad es que hay, pero es tan modesto, tan poco espectacular, que estoy de alguna manera incómodo, incluso, al mencionarlo.
El secreto de la relación con el caballo es amar su esencia cuando lo miras. Sentir su dolor, el miedo y el malestar como el tuyo propio. Amar su extraño punto de vista, visto desde el mundo humano y, siempre que sea posible, compartir esa visión del mundo.
Es necesario respetar la total indefensión del caballo y reconocer su derecho a estar insatisfecho. Hay que renunciar a la soberbia de primate estúpido y darse cuenta de que pertenecer al suborden de los homínidos no da derecho absoluto alguno a ningún tipo de supremacía.



El secreto del alma del caballo es que el caballo no te debe nada y no está obligado a obedecerte''. Alexander Nevzorov
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1  Esta transformación, en general, podríamos decir que se inicia con un aprendizaje. Un reaprendizaje, si lo desean.
En algunas otras ocasiones, he mencionado la relación que hay entre entendimiento y aprendizaje.
Para poder entender a nuestro caballo, intentaremos algunas de las cosas que estuve sugiriendo con anterioridad. Mi propuesta ha sido siempre partir de esta frase de uno de mis maestros. Él decía que comprender significa “ponerse debajo“: “understand” (stand: pararse; under: debajo), en el sentido
de que la comprensión requiere de una atención, de un aprendizaje, tal vez, de un servicio.
(...)La idea de comprender realmente al caballo, de preocuparse por entenderlo, sugiere una atención y también de un cuidado, un desvelo.
Atender sus necesidades encuentra como requisito comprenderlas, tener una mirada atenta. “Cambiar la mirada” implica, un poco, ponernos al servicio de sus necesidades, no ya él al servicio de las nuestras, por eso esta idea de colocarse por debajo (understand). 


sábado, 29 de octubre de 2016

El camino de los caballos V. Confianza y entrega




No maltrates nunca mi fragilidad, yo seré la imagen de tu espejo.                                       Pedro Guerra

 Difícil encuentro que puedas alcanzar el cariño o el respeto de tu caballo a través de una técnica de amanse o doma. Una relación amorosa o incluso respetuosa no puede basarse en el control. Si lo piensas con detenimiento te vas a dar cuenta de lo que digo. ¿No están acaso todas las metodologías creadas con ese fin, para lograr el control o al menos algún ascendiente sobre el caballo?


 El secreto con referencia al respeto por los caballos, sobre todo durante su enseñanza, es cuidar su indefensión de tal manera de evitar cualquier herramienta, artificio o metodología que vulnere su capacidad de sentirse libre y soberano.
Para muchos será un gran trabajo cuidar su libertad y respetar su fragilidad.
Deberíamos evitar el uso de todo tipo de herramientas e incluso de ciertas técnicas puesto que el caballo es un animal susceptible a ellas y muy sensible psíquica, física y emocionalmente

 Toda interacción entre dos cuerpos reclama un permiso, todo contacto íntimo o manipulación física –como cuando alzamos a un niño- conlleva un acuerdo y una aceptación voluntaria de parte de ambos.
En la interacción con los caballos (y otros animales) los bozales, sogas, corrales o métodos de condicionamiento van socavando ese reclamo hasta silenciarlo o extinguirlo por completo.
Es por esto que suelo hablar del abandono de las técnicas y las herramientas. Piensen, además, que la mayoría de las veces, estamos tratando con caballos que han perdido la soberanía de su propio cuerpo y esto hará las cosas más complejas durante la recuperación de su libertad.
¿Porqué es tan importante que el caballo se recupere? Podría escribir varios artículos más solo sobre este tema, pero lo mejor que puedo decirte es que es él quien, desde su libertad, mejor puede enseñarnos el camino a su corazón.


 Les dejo una charla que subimos a soundcloud.

David Castro, autor de El Silencio de los Caballos.

lunes, 17 de octubre de 2016

¿Parte del problema o de la solución ?



Mucho me han pedido últimamente que hable sobre este tema, así que me he sentado esta hermosa tarde de primavera a intentar ordenar mis ideas y escribir por fin, algo que aclare mi postura critica sobre las “Domas alternativas” de toda una larga lista de personas (menos o más conocidas) que enarbolan hoy la bandera de estas metodologías. Por nombrar los más conocidos en estas latitudes me refiero a Carolyn Resnick, Lucy Rees, Pat Parelli, Monty Roberts, Chico Ramirez, Oscar Scarpati, Martín Ochoteco, Martin Hardoy, Buck, Andersonn, Dorrance, etc.

En principio creo que está de más decir que, al respecto de la mayoría de los que profesan, enseñan y difunden este tipo de metodologías o propuestas, no tengo nada personal. Sí, me molesta e indigna encontrar algunos casos en donde la mala intención, la mentira o el interés económico es el único motivo por el que están en el floreciente negocio de las domas alternativas, pero reconozco que no son tan frecuentes este tipo de personajes. Por el contrario, como siempre he dicho, la mayoría de los más conocidos y respetables representantes de las llamadas Domas Naturales o no violentas (en inglés Natural horsemanship), son personas con buenas intenciones, y, tal vez, con una creencia férrea en que con buenas intenciones todo se puede. El problema está algunas veces en sus conocimientos, pues en la gran mayoría de los casos, este es escaso, de relativa verdad o específico al uso del caballo. De seguro hay quien tiene más conocimiento científico sobre el caballo, su psiquis, naturaleza y bienestar –y me imagino que siendo personas, todas, bien intencionadas deben estar viviendo grandes contradicciones-, pues como he explicado, el problema básico es que “las ciencias animales” tienen una ética ambigua respecto a estos y por lo general los estudios sobre la animalidad se centran en la explotación o sirven en su aplicación a este fin.
En resumen, como entenderán no hay una crítica personal a ninguna de las personas citadas más arriba, sino al axioma de que este “movimiento” es algo distinto o un cambio positivo en la histórica relación caballo-hombre.
Dejando de lado las personas, pues como lo he dicho repetidas veces, mi crítica no es hacia tal o cual persona particular, el gran problema y la base de mi argumentación es que este tipo de metodologías carecen de lo que podríamos llamar “conocimiento serio sobre los caballos”, son muy pobres y abusan de diletantismo. La mayoría se apoyan en suposiciones, mentiras, falacias, confusiones y una fuerte necesidad e interés en el uso del caballo.
La cuestión es simple, ese uso del caballo, no es beneficioso para él, por ende estas metodologías, pasan a engordar la larga lista de intentos fallidos de entender al caballo como quien es -o sea, en relación a sí mismo y a su bienestar y no, en relación a nosotros, humanos, o al uso y utilidad que le damos.
La situación empeora cuando personas con conocimientos importantes respecto del caballo, algunos incluso científicos, terminan trabajando, no por el bien de este último o por una mejor relación caballo–humano, sino para el Mundo Ecuestre. Un mundo en donde el rol del caballo y la justificación de su existencia como especie es simple y llanamente nuestro uso.

Creo que cuando uno trabaja para los caballos o por el bienestar de ellos, debe preguntarse en definitiva cual es el problema real en las domas tradicionales o violentas y cual es el beneficio real que estas nuevas metodologías estarían aportando al caballo. La diferencia cuantitativa es mayor para el mundo ecuestre -el jinete, la industria cárnica o la industria de las nuevas terapias ecuestres son muy beneficiados- pero en términos absolutos no hay diferencias para el caballo.
Los caballos, probablemente, te “agradecerán” cualquier gesto menos violento, pero en última instancia, solo un autoanálisis descarnado te podrá dar una visión realista sobre lo que estás haciendo.
Si, al mirar vacas, veo chuletas, si al contemplar niños, veo esclavos, sirvientes o seres destinados a mi uso, el lugar que le asigno a esos seres es, mas allá de toda buena intención de mi parte, psicopático.

La pregunta sería ¿Eres parte del problema o de la solución ?

En lo personal, a cierta altura de mi búsqueda con los caballos ya no pude seguir justificando mi sometimiento bondadoso o mi contribución al abuso que toda relación hombre caballo encarna, cuando no es construida desde el respeto y la libertad (el respeto por la libertad del caballo, básicamente). La excusa de que menos violento es menos malo, se queda en lo anecdótico cuando se piensa en el panorama general de la situación.


Espero no haber ofendido demasiado o personalmente a nadie, por criticar metodologías que en todo caso ocultan la violencia, la justifican o simplemente confunden a las personas que están en busca de una solución para los caballos y no una para comodidad de su uso o manejo. En definitiva yo no estoy en contra de que estas domas existan pues de hecho son parte de un camino cargado de buenas intenciones, pero a esta altura de la historia de la relación hombre caballo debemos llamar a las cosas por su nombre. Por eso siento que es mi responsabilidad echar luz sobre la naturaleza violenta de una relación basada en el sometimiento y la indefensión aprendida como la que proponen las nuevas metodologías. Como dije, sé que los caballos notan la diferencia entre un hierro en la boca y bozal de soga sobre el proceso nasal, y agradecen el detalle. Son las personas las que no deben engañarse ni ser engañados por esta nueva modalidad de control y sujeción hacia los caballos. Hoy por hoy, no veo necesario que el camino de mucha gente hacia una relación basada en el respeto y la libertad tenga que estar empedrado de caballos abusados, falacias y eufemismos. 


David Castro, autor de El Silencio de los Caballos.
Foto: Mariana Domic

jueves, 14 de julio de 2016

La Violencia redefinida desde el mundo ecuestre

Es interesante me parece, lo que podría significar desde un punto de vista social, la aceptación de los nuevos métodos de domas naturales, autodefinidos no violentos.

¿ Intenta Nat Geo una ruptura epistemológica adrede ?

Todas estas metodologías, al definirse a sí mismas de esa manera, parecen intentar redefinir la Violencia. De manera tal que, gran parte de lo que esta es y significa, no sea percibida por la gente que va a ejercerla.
Es un fenómeno, extraño y creo que sería interesante intentar pensar a que responde este. ¿Cual es su causa? ¿Por qué, por ejemplo tiene tantos adeptos ?
Si hiciéramos una analogía con lo humano, sería como si considerásemos violento únicamente lo que estuviera signado por golpes. Como si solo pudiera ser definido como Violencia cuando un hombre, una mujer o alguien golpea a un niño u otro ser indefenso y, por otro lado por ejemplo , no llamáramos violento a alguien que somete o subordina al otro por coacción, sin golpearlo físicamente. Como si maltratar o amenazar sin golpes no fuera violento.
Esto que se hace a los caballos en estas metodologías, es algo que puede fácilmente trasladarse a lo humano o a ciertas facetas de nuestra sociedad humana.
Si pudiéramos escuchar a alguien decirle a otro “nunca podrás dejar de obedecerme” “no vas a poder” “toda desobediencia de tu parte sera castigada” “tu libertad la determino yo” “nunca vas a poder escaparte de mi” “yo soy el que dice cuando y como vas a hacer las cosas” “yo tengo el poder para decidir sobre tu vida y tu muerte” “sos libre porque yo quiero” o “estas viva porque yo te lo permito” “mira que si no me obedeces te va a ir peor” “cuidado con no hacerme caso” “Ah! Con que, esas tenemos? Ahora vas a ver !” “Espera cuando estemos solos” “Si no me haces caso te voy a aislar y encerrar” “Si no obedeces, no comes” “no te vas de acá hasta que no obedezcas” etc.
¿Lo definiríamos como trato no violento o respetuoso ?

Al definirse como no violentas, desde el punto de vista de las metodologías de Domas Alternativas y Naturales, todo ese tipos de amenazas, o incluso algunas de control más sutiles, no serían Violencia. No serían psicopatear o violentar o coaccionar a otro que se siente o sabe vulnerable o restringido. No serían amenazar y asustar a otro que teme que las cosas , si no obedece, se pongan peor o teme no tener sosiego. Porque así actúan sobre el caballo todas la domas que alegan no ser violentas. Eso es lo que le enseñan y le dicen en un lenguaje que (si no es el suyo) el caballo puede rápidamente entender.
Donde quiera que he ido y hasta en las redes sociales, veo un montón de personas que salen a manifestarse contra el maltrato o el machismo o la violencia infantil. Un fenómeno extraño es ver toda esa gente contra del abuso y la violencia y luego ver las mismas mujeres y hombres aplaudiendo un programa de National Geografic Channel o celebrando en los cursos a los famosos domadores ejecutores de estas técnicas. Personas que luego de un par de cursos andan encantadas “enseñando” a sus caballos Doma Natural, Integral, Etológica, India, Inteligente, Racional o como quiera que le vayan a llamar en el futuro estos métodos. La verdad, ese hecho me confunde.

Creo que es nuestra responsabilidad comenzar a pensar.

¿Avalamos esta definición de no violencia?

¿No estamos perpetuando algo que por otro lado condenamos cuando hablamos de abuso de poder, machismo, especismo, violencia doméstica, o desigualdad?
Por lo pronto, hasta que los amantes del natural horsmanship y similares no fundamenten su intento de ruptura epistemológica, yo creo que deben buscarse otro termino para definir sus actividades y metodologías. Desde lo que yo sé, lo que estos métodos promueven como parte de una relación respetuosa para con los caballos es simple y llana Violencia.

Gracias por pensar conmigo.


David Castro, autor de El Silencio de los Caballos.

jueves, 28 de abril de 2016

El camino de los caballos IV. Comunicación y aprendizaje

“El caballo es realmente espléndido. Es él quien supera esa barrera formidable entre especies y hace contacto. Mi trabajo solo es aprender a ser comprensible para él, para hacer esta hazaña más fácil al caballo. Una hazaña donde el caballo compromete exclusivamente ternura, respeto y deseo de ser amigos”. A.N


Respeto, libertad, empatía las claves para conocer al caballo como realmente es


Les he mencionado que el caballo solo se manifiesta como realmente es cuando se siente respetado, ha sanado ( o se le permite ser, en el caso de un animal sin previo contacto) y se le ofrece ambiente y compañía humanas adecuados. Para seguir con el desarrollo de lo que vengo explicando en el artículo anterior debo insistir en la correcta compresión de la diferencia entre un camino de aprendizaje, de la persona, hacia una relación sana y un re entrenamiento del caballo con métodos de control más sutiles.

Se que hay muchas personas del mundo de los caballos que están comprendiendo. Algunos incluso, son profesionales con buenas intenciones y sincero interés por los caballos y su cuidado, pero aun así muchos continúan ofreciéndose como una alternativa más suave -o incluso realista- de relación con los caballos. Como les expliqué en varias ocasiones esa no es mi propuesta pues el caballo necesita algo más que apariencias para darse a conocer.
Los que estén en busca de otra relación -de verdad- y no de algo menos violento -como cambiar el bocado por fuertes condicionamientos e indefensión aprendida- deben pensarlo con cuidado. Todo eso que ofrecen las domas alternativas sirve para controlar al caballo y someterlo a nuestros deseos, y es cierto que aplicar los conocimientos de etología hacen todo mucho más fácil y llevadero ( para nosotros). Pero, los sucedáneos o trucos, no son frutos de la relación respetuosa de la que hablo y solo retardan la llegada de una nueva alternativa de comprensión, relación y comunicación con los caballos.
No enseñemos a Domar o amansar. Nosotros no enseñamos domas de ningún tipo. Enseñamos a las personas a entender y cuidar a sus caballos, y no a los caballos a obedecer y servir a las personas. Para enseñar de este modo se necesita, libertad. Para domar y entrenar, sogas, corrales y bozales...Extiendo esta advertencia incluso a los que enseñan ese tipo de métodos o los que proponen otros tipos de alternativas de relación con caballos, como el coaching, las terapias, encuentros y demás.

Dejenme, aunque me repita un poco, aclarar un poco más algunos conceptos
Se habla de comunicación con caballos, pero veo que el término es demasiado vago para expresar lo que deseo que comprendan. Mi uso del término es más especifico pues me refiero a un diálogo entre dos seres. La posibilidad de comunicación – de libre diálogo - y respeto mutuo entre dos seres, excluye todo sometimiento, toda imposición, dominancia, engaño, control. Lo importante de la comunicación cuando estamos con caballos es que se vuelve rápidamente imposible sin libertad, ya que sin ella es muy difícil ver al caballo. Lo que se ve en esos casos es un animal que se adapta y responde a distintos grados de sometimiento, unos más físicos, otros mas psicológicos, unos más "clásicos" otros más "etológicos". 


Cuando hablamos de amor y respeto por los caballos, en el fondo estamos hablando de relaciones vinculares, como cualquier otra, desprovistas de arrogarnos derechos de posesión o control.
El respeto real del caballo hacia su maestro o "amigo" humano esta muy lejos de ser esa especie de sumisión a la imposición de nuestra arbitrariedad, que se suele llamar respeto en el ambiente del entrenamiento animal. El respeto deviene de la propia comprensión del caballo y su deseo de estar a nuestro lado, al experimentar el amor y aceptación que prodigamos hacia su naturaleza e individualidad en cada momento. Respetar a un caballo es amar su esencia y no desear cambiarla. Ningún caballo nos debe nada, ni está obligado a obedecernos.

Algunas personas usan las palabras y conceptos de los que estoy hablando como una excusa para dominar, controlar o someter a caballo. Pero no tiene que ser así, existe la posibilidad de actuar y sentir de otro modo. Para ello se necesita comprensión de esto que estoy señalando y compromiso, pues generalmente caemos en algún tipo de manipulación rápidamente , sin darnos cuenta. Se necesita confianza -y tal vez un poco de fe en el otro o en el amor- en que no hay otro camino mejor que el del respeto y la libertad. En definitiva sin esa confianza y algo de valor sucumbimos ante el miedo o pequeños temores y comenzamos a controlar a nuestro amigo caballo. Pero el control es lo contrario a la libertad e incluso contrario al amor. Cuántas veces queremos controlar a los niños! creo que es porque en realidad no confiamos en ellos. Claro que queremos cuidarlos y tenemos miedo de que algo malo les suceda, pero el control no es la vía, lleva a lo contrario: inducir temores y hacer al otro dependiente le daña de por vida. La tendencia mas común en estos casos ( aun mientras hablamos de amor y respeto) es negarles el status de igual, es convencerles de su inferioridad y robarles su libertad ¿no es eso lo que hacemos? Comienza entonces el camino de las excusas “ el debe aprender esto o aquello”, “tiene que aprenderlo, por su bien”, “necesita que le enseñen” y es así que bajo la excusa del aprendizaje y las necesidades del otro tomamos el control.

“Todos los animales aprendemos, y es amplia mente aceptado que el aprendizaje es un proceso que cubre nuestra vida entera y no se limita a ninguna etapa especial del desarrollo. Aprender, como nutrirse, es una facultad y necesidad del organismo”...

Solemos decir que el caballo siempre tiene razón, en este sentido también es así pues el aprendizaje es una experiencia personal de apropiación del conocimiento en relación con el mundo. Por eso intente hablar de educación de los caballos pues pensé que el termino infundiría cierto respeto hacia el caballo. Pero veo que en este momento en que sometemos a nuestros niños a distintos tipo de educación, todo vuelve a confundirse. Cuando confino a un animal, ser, sujeto, para “enseñarle” algo, cuando limito su libertad con cercos o con sogas atadas a su cuerpo, es claro que hago esto porqué deseo que no ejerza su libertad de movimientos o decisión. Un proceso de enseñanza de ese estilo no puede ser llamado respetuoso o amoroso sin convertirse en un eufemismo.
E
n este sentido el aprendizaje no es en sí, cuando logramos ver una tarea realizada por la presión, repetición o la insistencia de nuestra parte como enseñantes. No tiene que ver con la mecanización de movimientos o la ejercitación. No significa que un animal debe ser desensibilizado, sometido a situaciones o manipulado, troquelado etc. No tiene que ver con la espera de recompensas externas o el comportamiento modelado 
Enseñar no es generar condicionamientos, sería más bien propiciar aprendizajes. Es incentivar la libertad y la toma de decisiones propias, no poner un caballo frente a algo que lo asusta y decirle: - no te vas hasta que no lo superes -
La Educación si es sinónimo aprendizaje como desarrollo personal -sobre todo la de cada uno- comienza con interesarnos en encontrar respuestas. El aprendizaje es un diálogo con el entorno, donde el animal plantea preguntas al mundo, y no se trataría de responder de forma automática a este. La curiosidad y el interés en saber es esencial, pues aprender , como señala de Giorgio, implicaría una posesión proactiva del contenido en cada fase, a través del cual el animal se convierte en dueño de su propia experiencia de aprendizaje, subjetiva en su singularidad y única en ese momento. Pero no podemos obligar a los demás a preguntarse, a interesarse o a querer saber, si no, estaríamos haciendo lo que muchos hacen con los niños: estaríamos llamando educación a eso que se hace para forzarlos a aprender.

El problema es que pocas personas conocen un caballo liberado de la compulsión y la indefensión aprendida. Un verdadero maestro de caballos, un real amigo, no lo alimenta a través de los barrotes de la jaula. Le abre la puerta, y en todo caso lo ayuda a encontrarse con ese estado de ser, libre. ¿Qué ocurre cuando el caballo se reconoce libre ? Probablemente muchas cosas, pero lo más importante es que esta es una condición sine qua non para lo que llamo una relación de amistad. Pero, aun aunque este tipo de vinculo no se dé ( todavía) en la relación, es una etapa maravillosa y nutricia para ambos pues comenzamos a disfrutar y a vivir la relación con la certeza de que cualquier cosa que venga del caballo, no es el producto de haberle manipulado y enseñado bonitos trucos y ejercicios, si no el fruto del amor, el respeto, y la libertad que nosotros hemos brindado. Esta podría convertirse para algunos en la primer experiencia cercana al amor incondicional o la libertad en el amor desde una búsqueda consciente y una elección voluntaria. Maravilloso !, ¿no creen ?


lunes, 18 de abril de 2016

El Camino de los Caballos III - Escollos

 

El Caballo como realmente es ( otra parte )


Muchas personas creen que hablo de una metodología o incluso, de nueva manera de enseñar a los caballos. Es mucho más que eso, diria. Antes que la aplicacion de cualquier método de enseñanza, como decía en el libro
1 se necesita un aprendizaje de parte nuestro. Cuando comenzamos a cuestionarnos lo que generalmente se dice y hace respecto de los caballos, cuando empezamos a cambiar nuestra mirada, nuestra actitud hacia ellos cambia. Ese es el momento en que comienza todo2.

 Yo insisto en que el caballo nos enseñe. Esa es una frase bastante remanyada ( repetida), pero siempre es una opción para quienes emprenden el camino solos. El secreto es que si el caballo no sale de su estado de indefensión y se recupera, no va a haber un sujeto de dialogo sano, con lo cual lo de aprender de él se vuelve otra vez una especie de propaganda, un juego de interpretaciones vagas, muy interesates, pero siempre nos quedaremos en el mundo de la especulación.



El proceso de recuperación de un caballo que llamamos manso puede ser largo, todo depende de las condiciones de vida de este y de la persona que lo acompañe. Por lo general junto a una persona con experiencia en estas situaciones y con un lugar apropiado (dependiendo del caballo y del método de amanse – mientras mas “natural” suele ser mas difícil para ambos -) le lleva entre dos y tres años.
Si bien para la persona que acompaña siempre es una maravillosa oportunidad de crecimiento también, para el caballo solo es complejo en el sentido de que siempre, su situación depende de las capacidades de su acompañante humano, para darle las condiciones apropiadas. Si las condiciones no son esas, el tiempo puede ser mayor o incluso el proceso puede quedar trunco. Muchas veces es mejor para el caballo prescindir de la cercanía humana durante su rehabilitación. Como expliqué muchas veces el mayor cambio debe darse en la persona humana y, desafortunadamente para muchos caballos, no todas la personas están listas para semejante transformación. He visto personas que comienzan el camino pero se sienten tan incómodas por las contradicciones internas que esto les produce -pues liberar al caballos a veces requiere liberarse de cierta cosas- o incluso por la oposición y resistencia externa que encuentran a su alrededor, que comienzan a buscar "alternativas intermedias". Lamentablemente para ellos y sus caballos esto resulta en una versión levemente distinta de lo que venían haciendo ( o en algo peor ) y no en un cambio real, la alternativa para la persona humana no es el cambio que el caballo necesita para recuperarse y ser quien realmente es. 




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1 El Silencio de los Caballos David Castro. 2015

2 ver nota El Camino de los Caballos

domingo, 3 de abril de 2016

El Camino de los caballos II- Cuando el Caballo se nos muestra como quien es


El Mundo de los Caballos es tan esplendoroso, tan bonito (y fantasioso). Somos todos tan buenos y amorosos, ¿no deberíamos, los que amamos y cuidamos de ellos, sumar voces por los caballos? pero, ¿basta con eso ? 
Para quien desea ver a los caballos como realmente son, para quien quiere que su caballo se muestre como es, único e irrepetible tal vez no alcancen los consejos genéricos repetidos por la domas que consideran al caballo como un sujeto subordinado a las características generales de la especie.
Un panorama nuevo de la situación respecto de la forma de relacionarnos con nuestro caballo se despliega hoy día ante nosotros y es por eso que cada vez intento ser más claro.

Una nueva relación con los caballos

"Para no hacer de mi ícono pedazos,
para salvarme entre únicos e impares,
para cederme un lugar en su parnaso,
para darme un rinconcito en sus altares.
Me vienen a convidar a arrepentirme,
me vienen a convidar a que no pierda,
mi vienen a convidar a indefinirme,
me vienen a convidar a tanta mierda." S. Rodriguez


Lo siento por esas almas susceptibles a quienes mis torpes palabras conmocionan, pero la relación que intento describir no es fácil y no puedo sumarme al discurso de que todo es bonito y suma. No intento venderles una metodología, ni mi libro o ir al ranking de los horsemens más populares. Por lo general estamos acostumbrados a dar muchas cosas por sentado y esto me lleva siempre tener que señalar y discriminar qué cosas No son lo que propongo o qué modo No es el que describo. Así pues, lo que digo termina entendiéndose como una simple critica o una denuncia de algo que está mal, sin propuesta de “solución” o alternativa de mi parte.
¿No violencia o sólo no me golpees ? 


Lo bueno de los nuevos métodos de amanse es que demostraron que no todo tiene que ser violento físicamente con los caballos, como ocurría antiguamente durante las sesiones de doma en que se busca quebrantar al caballo ( en inglés se le llamaba así, to break -que significa textualmente quebrar- a horse).
Los caballos son seres sociales, sensibles, inteligentes y tienen emociones y, al igual que con las personas, siempre hay otras alternativas menos violentas. No hay necesidad de andar a los golpes y los tirones para tener el control o lograr que hagan lo que uno quiere. La cuestión relevante sería entonces responder con sinceridad a la pregunta ¿Qué es lo que quiero de mi caballo? Se que a muchos se le llenará la imaginación de escenas de películas sobre una relación profunda y armoniosa, llena de amor y comunicación mutuos.

Todos saben que muchas veces he llamado la atención sobre la clara (aunque para algunos no sea tan obvia) contradicción entre “las filosofías” o bondades que proclaman las domas no violentas, también llamadas naturales y sus metodologías prácticas. Sé, sin embargo, que para muchas personas son el comienzo de un camino hacia otro tipo de prácticas ecuestres menos violentas, y que representan entonces, un menor riesgo de daño físico en el entrenamiento de los caballos. Definitivamente eso es un “progreso" en las relaciones caballo hombre. Aun así, no estoy de acuerdo con que se las considere más justas, más naturales, sanas o respetuosas del caballo como individuo, ni que estas, nos puedan aproximar a la comprensión diferente y necesaria para el conocimiento y el aspecto del caballo que quiero mostrarles. Es cierto que yo en el pasado, he incursionado en estas prácticas y enseñado estas metodologías, es por eso que insisto en que no es una variación de lo mismo sino algo básicamente distinto. Algo que tiene ver en principio, mucho más con no hacer lo que estamos acostumbrados a hacer con los caballos, que debemos permitir que ocurra para entenderlo y experimentarlo y que, si tenemos un conocimiento de equitación, requiere de fuertes dosis de cambio y comprensión de nuestra parte.

La manera en que nos relacionemos con un caballo va a determinar su modo de actuar, sus expresiones, las manifestaciones de comportamiento, afecto, confianza, y sus características personales manifiestas o aparentes como temperamento, personalidad y carácter. Aun así, lo que se vea va a variar desde la verdadera manifestación de ese individuo integro y único que es cada caballo libre en realidad, hasta la respuesta adaptativa de ese ser que hemos estado manipulando por siempre.
De la misma manera que con los humanos, con otros mamíferos sociales como el perro o el caballo incluidos, dentro del vinculo pueden comenzar a jugar otros ingredientes más sutiles y violentamente menos visibles que atentan contra la verdadera conexión, el amor o respeto real entre dos seres : la desaprobación, la indiferencia, la amenaza sutil, la descalificación, el soborno, el chantaje emocional, la incomodidad, el condicionamiento. Recuerda, el control último en definitiva es tuyo, pues ellos dependen de ti, creen necesitarte o les has enseñado que no tienen otras opciones. Eres quien está a cargo, todo comienza y termina solo cuando tu quieres y no necesitas recordarles eso, pues lo han vivido a diario desde que están con los humanos.





Claro que no es fácil mantenerse fuera de todo eso pues la mayoría de nosotros ya nos acostumbramos a vivir en la violencia y el control, es ahí donde los caballos pueden ayudarnos a re encontrar el camino. El tema es que estamos hablando de algo tan elusivo como la libertad, el amor o mismo el respeto. Si liberas a tu caballo ( sin excusas) y le das tiempo, comprensión, espacio, cuidados, por unos años él va a ser quien te muestre y te enseñe. ¿Qué es lo que vas a ver? Entre otras cosas un caballo, interactuando y conectándose con un ser humano, como quien realmente es. Muchos somos los que ya lo hemos experimentado en nuestras vidas y la relación con los caballos y tratamos de describirlo en nuestros escritos y libros ( Stormy May, Michael Bevilacqua, Ren Hurst, entre otros) es así que insistimos en que esto difiere de un tipo de entrenamiento en libertad, cualquiera sea el nombre que tenga este.
Al caballo, como la mayoría de los animales ( y estoy seguro de que también sucedería con los niños), cuando realmente se les permite tener un estado mentalmente libre, dónde son capaces de ser lo que ellos son, en el sentido más amplio - sin miedo de ser herido o abandonado, sin condicionamientos, ni manipulación psicológica, sin "educación" - se convierte en algo ( lo que se manifiesta se convierte en algo , ellos en alguien, claro está ) totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados. 
Quienes quieran conocer el verdadero espíritu de los caballos, deberían probarlo. 
Todos tenemos deseos y muy pocos estamos dispuestos a satisfacerlos a costa del sufrimiento, la incomodidad, o la desgracia de otro. Creo que esa es nuestra gran responsabilidad como personas conscientes y respetuosas de los caballos. Pero hay tanto ruido, tantas justificaciones, miedo, e intereses ajenos confundiéndonos. Sólo necesitamos tener la valentía de intentar el camino (sin garantías, claro está) de la libertad, el respeto y el amor.”


viernes, 4 de marzo de 2016

El Camino de los caballos

De la coacción a la conexión

Una relación cercana y noble con cualquier criatura viviente siempre te dará increíbles resultados. A Nevzorov



David y Wayra ,  foto Mariana Domic

El camino de los caballos es - por lo menos ha sido para mí y para mucha gente que conozco- en principio, el camino al ansia de conexión con ellos. La búsqueda de la relación y la cercanía de ese don, de esa magia que los caballos han tenido siempre para las personas.
Más allá del control último que hemos tenido sobre ellos y antes que haya sido puesto en duda, el camino de los caballos es preguntarse, aun sabiendo que tenemos el control, que son nuestros. 
Así, el Camino es para algunos empezar a preguntarse si ese control puede llegar a obtenerse de otra manera que no es la que conocemos. En principio, si ese cuerpo puede llegar a doblegarse de otra manera, si ese espíritu puede llegar a manejarse de otra manera.
Más adelante, otro tipo de preguntas llegan... ¿es necesario doblegar?, ¿es necesario controlar?. El camino de los caballos se convierte entonces en la búsqueda de la reciprocidad, la búsqueda de la danza. Una búsqueda que implica la renuncia al control y al sometimiento. Comienza una búsqueda en la espera de que el caballo nos elija, esperamos que el caballo se brinde, esperamos que el caballo se entregue, esperamos que el caballo nos dé, nos comparta, pero eso no es suficiente.
Personalmente, este camino me a hecho preguntarme muchas cosas. En principio, ¿porqué creía o pensaba que podría obtener lo que quisiera del caballo doblegándolo o controlándolo?, ¿ qué es lo que obtenemos cuando hacemos eso con los caballos?
Estas preguntas también forman parte del camino. Preguntas que a veces he podido responder, y en la búsqueda de respuestas darme cuenta que tienen que ver más que con los caballos. ¿Porqué el deseo de controlar a otros seres? De someter a otros, sean estos caballos o personas. El camino de los caballos me ha llevado hacia las personas, a mí mismo, a entender porqué mi deseo de control o sometimiento, cuales eran las causas.
¿Cuales fueron las cosas que no me permitían ver lo que ahora veo? Tal vez, entre otras cosas, toda la situación de ilusión y desconocimiento que ronda el mundo de los caballos, pero creo que también se deba a que hemos naturalizado demasiado y aceptado la dominación y la violencia como una condición incuestionable en nuestras sociedades modernas.
Tienen que comprender que históricamente la relación hombre caballo es, en su situación más pura, control y dominación. ¿De que serviría o hubiera servido al hombre un caballo que no pudiera ser controlado o dominado?
Con el tiempo fui descubriendo que hay una visión general, social, respecto del control, de la dominación también hacia todo lo que es natural y libre, todos los elementos que escapan muchas veces a nuestra compresión. En ese momento el Camino de los caballos se volvió para mí un espejo de todo lo que los seres humanos debemos comprender sobre nosotros mismos, sobre nuestras necesidades, nuestras carencias, nuestros miedos...De como al no comprender, nos movernos en los estados más básicos del miedo y el deseo, ya sea de controlar el entorno o nuestras vidas, y con eso el alejamiento de las fuentes, de las fuentes biológicas, de las fuentes naturales, de las fuentes espirituales, de la armonía con nosotros mismos y el territorio.

El Camino de los caballos, continuó para mí, y me llevó a ver lo que no me estaba permitiendo escuchar desde la empatía y la compasión. Y al ver, al verme, vi mi expectativa y vi el sufrimiento del caballo. En la espera de que el caballo se entregue, vi lo que todavía había en mi corazón, lo que quería obtener y me di cuenta otra vez de mis “necesidades” aun presentes.
Para mí el camino de los caballos ha sido ver el reflejo de lo que hacemos con ellos, con su libertad, con su naturaleza, para después ver el reflejo de lo que hacemos con nosotros, con nuestros cuerpos, con nuestros niños. Entonces, en este momento me parece, se pierde el camino y se convierte en todo y en nada, ya que uno deja de esperar. Solo busca conectar, solo quiere estar y restablecer el vínculo, restablecer el vínculo con uno, con su cuerpo, con la naturaleza, con la tierra, con los caballos...



domingo, 7 de febrero de 2016

Vínculos, cognición en Re




Los Modelos que nos modelan


Es interesante notar como los modelos para la interpretación de la realidad, nos ayudan , pero también pueden llevarnos por caminos muy divertidos. Algunas metodologías de entrenamiento animal intentando apoyarse en el modelo científico se llenan de los modismos de cada período: el modelo mecanicista, el modelo jerárquico - como cuando se populariza el concepto del pecking order -, incluso la navaja de Ockham, fueron conceptos y herramientas orientativas muy valiosas y útiles, pero a la luz de las nuevas concepciones están impidiendo, muchas veces, nuestro acceso a la compresión.
Los modismos ( incluso en el ámbito científico) y tendencias a aceptar como reales a algunos modelos más que a otros -como antes el modelo de Ptolomeo al de Copérnico y así sucesivamente - son a veces el fruto de nuestras limitaciones y miedos, aunque también la prueba de nuestra búsqueda y necesidad de compresión.
El amor y el chocolate producen la misma sensación, ¿ son por eso lo mismo ?

Pero ¿qué quiero decir? Que aun hoy, por ejemplo, reconociendo las emociones animales e incluidas en este grupo las humanas, caemos en los viejo hábitos. Posiblemente el especialista en química molecular puede sentarse junto a su hija y “desilusionarse” al interpretar el amor de la niña como una serie de reacciones químicas o secreciones hormonales y no como una emoción “nacida del corazón”. ( y en todo caso siempre me he preguntado ¿ es la emoción la que pone al cuerpo a producir químicos o son los químicos los que producen la emoción ? )
¿Dónde nos situamos cuando vemos los procesos de interacción del individuo con su entorno, como un vasto sistema de diferentes tipos de condicionamiento o adquisición de reflejos ? ¿Estamos con ello ampliando o estrechando nuestra comprensión de nosotros y otros animales?

Vínculos

Como intenté explicar en mi artículo anterior, ¿qué pasa cuando esto se populariza y todo queda reducido a “diez elementos”de interpretación mecanicista?
Cuando hablo de vínculo, de respeto, de afecto no debo reducir y rebajar todo vinculo a interacciones signadas por cuatro elementos, o a esa terminología conductista. Yo me niego, no puedo hacer eso. Ese razonamiento, hablar desde ese reduccionismo, ese relajo de las relaciones a meras reacciones químicas, fisiológicas o mecánicas no me ayudan a conectarme con el caballo
Es cierto que abogo por el conocimiento científico necesario, para la comprensión detallada de las sensaciones del caballo. Cuando en la Escuela decimos “el caballo es un ciencia exacta”, ”cuando hago lo que hago , ¿ qué siente él ?, o me refiero al caballo como “un ser muy fisiológico”, no estoy reduciendo mi propuesta a que sepan solamente eso. Estoy tratando de decirles, “ ¡ no se olviden de esto !!”, por que esto obviamente les va a dar una perspectiva sobre qué esta sintiendo el caballo. Para que no anden con fantasías de que le estoy haciendo bien, cuando en realidad (con mi proceder) le estoy rompiendo la boca o torturando, o lo estoy presionando, o lo estoy manipulando como hacen todos. No estoy hablando de otra cosa, simplemente intento poner la lupa sobre eso para quede al descubierto. Cuando hablo de vínculo, de amistad, de afecto, de respeto, de mirar al caballo y amar su esencia, como dice Alexander, estamos hablando de otra cosa. Estamos hablando de una riqueza, de un universo ( como dije en ese articulo “el universo de las relaciones”) puesto que es eso, un ”Universo” que incluye las sensaciones psicofisicas del caballos y el respeto a ellas, no son cuatro elementos, cuatro elementos no son un universo.
Las relaciones afectivas humanas no se reducen a comer juntos, tener sexo, y a lo que podemos obtener del uso del otro y su fuerza física, habilidad o destreza. Es importante que no caigamos en ese análisis de las “domas bobas”, de lógicas empobrecidas y consonantes con lo mecanicista, el modelo de piezas mecánicas que funcionan como un engranaje.

Los “cognitivos”, ¿Hay una nueva propuesta ?

Respecto de las relaciones vinculares y el tema de las metodologías de enseñanza o relación en el ambiente ecuestre, y el de la etología equina aplicada la propuesta es siempre más o menos lo mismo. Salvo alguna que otra excepción (que en realidad no pasa más allá de incorporar términos más específicos como cognición, aprendizaje o instrumentos musicales y juegos), se escucha hablar en todos lados del mismo acercamiento con la misma finalidad vincular. Condicionamiento, reforzamientos, premios, más castigos, menos castigo, klicker, lo que sea …Todo es igual, por más romanticismo que le pongamos, si en la práctica todo se reduce a cuando y cómo la montamos.
El vínculo empobrecido con los caballos, es el vínculo basado en el uso : yo te subo, te uso , sin importar o preguntame qué pensás, sentís o experimentás. Pero, el utilitarismo no es patrimonio de las viejas metodologías ecuestres, ya que alternativamente puedo hacer lo mismo a través de metodologías nuevas y diferentes, más conductuales, más “naturales”, más gentiles pero cuyo fin último es llegar a lo mismo. El cambio sería, como dice Alexander, reconocer que el caballo no es un medio de transporte sino un ser vivo con sentimiento y voluntad propia.

Como decía anteriormente, el estudio, el conocimiento, la información pueden sobrar sin la comprensión adecuada. Hay un dicho en el zen, se dice “ confundir la luna con el dedo que la señala”
Últimamente he escuchado varias veces la frase “la información no nos “dice” nada” “ la información carece de sentido” lo que podemos ver es el sentido de las relaciones, eso es lo que literalmente podemos ver." La información puede ser una realidad física pero no es una realidad perceptual porque carece de sentido hasta que no la relacionamos y damos significados. Les he dicho también que comprender de alguna manera, es aprender sobre las relaciones.

Pero por otro lado, ¿ qué es reconocimiento ?
El reconocimiento no es lo mismo que el conocimiento, el simple estar informado, ese " ¿sabias que los caballos...? ".
He observado algo muy curioso, puedo tener estudio detallado de su comportamiento, hábitos, capacidades cognitivas y muchos años de trato con los caballos, y continuar, no sólo montando despreocupadamente sino, por ejemplo , ¡ montando con riendas ! ¿Es que pueden estas sogas ser medios de reconocimiento de la libertad y voluntad individual del caballo ?

Más preguntas

¿De que nos sirve aprender del caballo y verlo como realmente es, si el lugar (o la función)que vamos a asignarle es el mismo, ?
Tenemos la idea de que saber que otro ser tiene sentimientos o cognición nos hará tratarlo mejor o mas humanamente. ¿Porqué ? ¿Es esa la clave? De ser así nunca vamos a tratar bien a la especies con capacidades cognitivas menores o a los “infradotados”. Será por eso que desde la aparición de los conceptos como educación e infancia tratamos a los niños como si no tuvieran gustos personales, dignidad, o conocimiento sobre lo que quieren o es bueno para ellos. Como si no tuvieran voz1

En el fondo estamos hablando de relaciones vinculares desprovistas de arrogarnos derechos de posesión o control, es lo que decía en El silencio de los caballos. Pensamos el caballo como una posesión, y posesión significa control, algo para manejar a nuestro antojo. Pero, ¿qué pasaría entonces si viéramos a un animal como el caballo como “otro”, como un individuo? Cuando reconocemos al caballo como “otro” la Relación es más posible que la Posesión. La relación como acto transitorio, el encuentro de dos voluntades, dos expresividades, dos mundos. Esto es mucho más maravilloso y rico. ¿No es eso lo que tanto nos admira? El caballo cuando se expresa como es: veloz, poderoso, majestuoso, libre... ¿no es ese el mundo en el cual queremos sumergirnos, cuando nos acercamos a él, llenos de amor y admiración?

Creo que la clave esta en el reconocimiento y el respeto del otro, cuando Don Vincenzo Giobbe dice “...y le susurré al caballo: No confíes en el hombre en cuyos ojos no puedas verte reflejado como un igual ", no está hablando de semejanzas o diferencias cognitivas, de poseer o no sentimientos, de afinidades, sino mas bien del “derecho de la otredad” y es allí donde está la maravilla.

Y es que las nociones necesarias para la descripción del mundo (...) permanecerán vacías e inaplicables, si el “Otro” no estuviera ahí, expresando mundos posibles”. Gilles Deleuzze




1 Etimológicamente, Infancia significa al parecer “sin voz”