lunes, 15 de junio de 2015

Won't you please, please help me?

Carta abierta a los amantes de los caballos, profesionales, terapeutas,  shamanes, y otros trabajadores del mundo animal.


En principio, los invito a ver este capítulo de South Park (El capítulo completo está más abajo en las notas para quienes necesiten verlo todo).


¿Terapia y ayuda para quién ?

A mi entender, esta madre, que necesitaba un amigo y crió a su hijo intentando también curar su soledad y abandono, parece haber sido la causa de la demanda del niño, su violencia, y su imitación del adulto que pensó en la necesidad y requerimientos propios. A su vez esa actitud desplegada por el niño ( cómo un niño podría hacerlo, no como agente moral, sino como niño) parece ser el problema de conducta. ¿no es cierto? César solo hace lo que sabe hacer: someter, imponerse y enseñarle a su cliente a dejar claro sus reglas, como cualquier otro domador o entrenador.

Los caballos no tienen problemas de conducta y, generalmente, los niños, si los tienen, hay una razón. Claro que se entiende que entre los seres humanos sea aceptable reprimir socialmente a quienes no se adaptan al régimen de violencia circundante de las maneras esperadas. Podemos, como en este dibujo, imponernos de maneras más o menos inteligentes y violentas para lograr así la adaptación del individuo a nuestras normas sociales.
Por eso, quizás lo que estamos haciendo tenga mucho para analizar. En principio, me parece que el crecimiento, la compresión y la respuesta real que ese niño ( individuo ) necesita se vuelve a sacrificar en aras de su adaptación al sistema. Un sistema, no levemente defectuoso o con algunas dificultades resolubles, sino profundamente enfermo y autoritario, del cual contínuamente aborrecemos la violencia ejercida hacia los débiles, la mujeres, los desprotegidos u otras minorías sociales. Si bien nuestra intención es ayudar o sanar, lo que hacemos es perpetuar distintos grados de violencia e imposición utilizados para subsanar la falta de empatía, el respeto, la aceptación, la verdadera actitud convivencial (entre nosotros y con otras especies). Afirma Laura Gutman (2): 

Los niños necesitamos al adulto maternal para sobrevivir. Necesitamos contención, calor, protección corporal permanente, disponibilidad y cercanía emocional de nuestra madre que media entre el mundo externo y nosotros.
Sin embargo esa no ha sido nuestra vivencia infantil. Casi todos hemos experimentado un nivel de hostilidad y de distancia emocional que nos ha obligado a desarrollar ciertos mecanismos de supervivencia frente a diferentes niveles de soledad, abandono, violencia activa o pasiva, desprecio, humillación, desatención o distancia emocional. Esos mecanismos están descritos en varios libros que he publicado y que demuestran cómo se perpetúa la violencia en el mundo(1)Los mecanismos de supervivencia serán análogos a la violencia recibida. Aprenderemos a usarlos en cada circunstancia, cada ámbito, cada vínculo afectivo con el propósito de salvarnos incluso si el otro -quien sea- termina herido. Esos mecanismos -que son diversos y que no los describiré en el presente artículo- los aprendemos durante nuestra infancia, los aceitamos durante la adolescencia y los desplegamos durante la adultez, de modo inconsciente. Que sean reacciones inconscientes o automáticas, es decir que explotemos, castiguemos, humillemos, despreciemos o sometamos al otro “sin darnos cuenta”, no nos quita responsabilidad a los adultos. Justamente nuestra obligación es comprender nuestros automáticos".


Las actividades asistidas con animales dentro del esquema de maltrato y el mal manejo de los animales en general

Al igual que con nuestras propias crías, lo que hacemos con los caballos es violentarlos de muchas maneras, no los respetamos al sentirlos nacidos a nuestro servicio o para nuestras demandas. Estas pueden ser de carne y salchichas o de terapias ecuestres (terapias o clases de auto afirmación, necesarias en un sistema que nos agrede y nos hace necesitarlas). No estoy simplificando por demás, sino que trato de despejar las ecuaciones para que quede expuesto lo que subyace y persiste, tanto en estas metodologías naturales, y supuestamente respetuosas, como en la misma situación aplicada a los caballos de las sesiones de aprendizaje y las terapias ecuestres. Sigo insistiendo en las intenciones, pero no me estoy refiriendo a la buena intención del terapeuta o el amante de los caballos. Me refiero al propósito con el cual las herramientas, las técnicas y las metodologías fueron creadas y pensadas. Aludo al shock neurocranial, al movimiento de sierra o la “suave presión” de las manos y al hierro en sí. También hablo del sometimiento, la indefensión aprendida, y la sujeción que pretende poner a un caballo dentro de una terapia y un ejercicio pensado en función de un requerimiento o divertimento humano. Eso no es libre y espontánea interacción, tampoco respeto. Hay realmente un largo proceso y mucho para cambiar para llegar a esto último y que los caballos ( o los niños ) no terminen pagando los platos rotos. ¿No les parece ?
Desde hace mucho tiempo vengo explicando y profundizando sobre este tema. Sin embrago, pareciera que no se llegara a comprender en toda su magnitud. Por dicha razón, intentaré cambiar el enfoque y proponer, así, algo más para la reflexión.

Mi propuesta, modesta en definitva, intenta de alguna manera hacer un ejercicio de reflexión y de empatía.
¿Quieren hacer terapias que realmente respeten a los caballos?.
1 Lo primero que tenemos que hacer es poner el bienestar y el respeto de los caballos ( u otros animales) por encima de todo.
2 Debemos generar las situaciones necesarias para que siempre exista dicha primacía. Esto requiere de, por un lado una verdadera formación hipológica respetuosa entre los profesionales y las personas con los caballos; y por el otro, unas condiciones de vida (apropiadas a la naturaleza del caballo ) y de interacción entre caballos y personas muy cuidadas y respetuosas, así como también un plan a largo plazo.
3 Las actividades no deben estar orientadas a ayudar a las personas, sino a los caballos. Claro que esto ayudará a las personas y por supuesto los que estarían allí para ayudar a las personas son los profesionales, formadores y terapeutas, pues es de estos la responsabilidad (y si se quiere, para esto fueron contratados ). 
Estas son algunas pautas para empezar y puntos sobre los que debemos reflexionar para cambiar, de esta manera, nuestra "visión". Por supuesto que existen infinitos puntos aun por tratar, pero supongo que con eso bastará, en principio, para ofrecerles una idea de lo que estoy proponiendo. Mientras esto anteriormente dicho no exista o no se tenga en cuenta, no importará si es EAGALA, la FEI, la NHE o Martin Luther King quienes que certifiquen las terapias.

Voy a extender la propuesta a una invitación. Tengo la intención de organizar un sistema de formación no solo para quien desee aprender, sino también para quienes deseen,  como yo, ofrecer una alternativa a este tipo de actividades terapéuticas y de formación. Una elección realmente respetuosa, consonante y coherente con las intenciones que este tipo de actividades suelen manifestar. Estoy convencido de que, desde una nueva mirada hacia los caballos y un intenso respeto por ellos, podremos lograr construir una propuesta de estas características. Por lo menos podemos intentarlo con honestidad, sinceridad hacia nosotros mismos y respeto a los caballos y otros animales, así como con mucho esfuerzo determinación y juego.
Por otro lado veo que este puede ser un proyecto sanador y restaurador, no solo para nosotros sino, también, para los caballos. Los interesados pueden ponerse en contacto conmigo.

Saludos

David Castro, davidnhe@gmail.com NHE representative en Argentina, autor del libro El Silencio de los Caballos.


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Capitulo completo 1. https://www.youtube.com/watch?v=HD8bhgaC2W4                                                                            2.  https://www.youtube.com/watch?v=7yiIob5-L88                                           
  1. Pueden leer también a Humberto Maturana, Casilda Rodrigañez, Riane Eisler, Barbara Duden o Robert Sapolsky y Frans de Wall y van a encontrar sentido de lo que dice respecto de los individuos criados en la violencia, la falta de empatía y de afectividad.
  2. http://us2.campaign-archive2.com/?u=a7434562f1f27991727b71513&id=b956ba8a12&e=4bfe4aeedb
Lecturas complementarias de David Castro


El Silencio de los Caballos. 2015

Del libro Y le susurre al caballo y otros escritos. También en este Blog
Hipoterapias, yo estoy bien, ¿tu estas bien?
Coach inc.
Para aprender a levantarnos
Animals Matter



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